Hay otro nombre: Alexander Pichuskin, que también es para poner los pelos como púas. Pichuskin está siendo juzgado en Moscú acusado de haber cometido, por lo menos, 49 crímenes (que se escriben pronto). Además, este individuo que ahora tiene 33 años, no ha negado ninguna muerte. Al contrario, se ha adjudicado 62 en total.
Pichuskin trabajaba como dependiente en un supermercado. Ahí atraía a sus víctimas, a quienes llevaba al bosque de Bitsevsky, a las afueras de Moscú. Les emborrachaba y les mataba a martillazos. Al parecer la mayoría eran ancianos. Así durante catorce años.
Una de las características más curiosas (y cinematográficas) de este asesino, llamado el maniaco de Bitsevsky, es que tenía un tablero de ajedrez en su apartamento y planeaba matar a 64 personas, tantas como casillas del tablero. Cuando fue detenido tenía tachadas 62 casillas, le faltaban dos para terminar su obra.
Durante la vista previa está haciendo algunas jugosas declaraciones, típicas, por otro lado, de estos asesinos: " Para mí, una vida sin homicidios es como una vida sin alimentos para ustedes. Me sentía como el padre de todas esas personas, ya que fui yo el que les abrió la puerta de otro mundo".
Fue detenido en junio de 2006, tras aparecer el cadáver de Marina Moskaleva, una compañera de trabajo en el parque Bitsevsky. la mujer le había dicho a su hijo con quién había quedado y le apuntó en una nota el número de teléfono de Alexander Pichuskin.
Al principio negó todo, pero cuando le mostraron las imágenes de una cámara de vigilancia que le mostraban acompañando a la víctima, tuvo que confirmarlo.
Desde el 13 de septiembre se está celebrando el juicio en Moscú. Un juicio abierto al público y con jurado. Si es declarado culpable, Pichuskin se enfrenta a una posible condena a prisión perpetua, ya que Rusia mantiene la moratoria para no aplicar la pena de muerte.

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