18 de junio de 2010

Las Locuras de los GM

Anatoly Karpov y Viktor Korchnoi 
En 1978 se jugó el XXVIII Campeonato del mundo entre Karpov y Korchnoi. Despues de una lucha en la que se cuenta que se tuvo que poner un tablón separador debajo de la mesa porque Korchnoi y Karpov se daban patadas, que Korchnoi se quejaba de que a Karpov le pasaban mensajes "codificados" en los yogures que comía durante la partida, y otras historias parecidas, Karpov ganó."

"El match de 1978 entre Karpov y Korchnoi disputado en Baguio (Filipinas) estuvo plagado de incidentes que formaban parte de la guerra psicológica que ambos bandos utilizaron. La presencia de gurús, parapsicólogos y demás, ha quedado ya como anécdota."

"Karpov defendió su título de forma exitosa ante Korchnoi en 1978 y 1981 en Filipinas e Italia respectivamente. Ambos encuentros estuvieron cuajados de situaciones polémicas; presión sobre la esposa de Korchnoi retenida en Rusia, los famosos parapsicólogos contratados por Karpov, espionaje de la KGB, etc." 



José Raúl Capablanca 
Se justificaban muchas de sus derrotas ajedrecistícas, con la excusa de que había estado absorbido por una mujer. Cuando perdió ante Tarrasch, en San Petersburgo, el año 1914, se dió por supuesto que había pasado directamente al tablero desde la cama de la señora del gran duque.
La culpa de que perdiera con Alekhine, en 1927, había que buscarla en el hecho de que andaba divirtiéndose con demasiadas bailarinas.



Alexander Alekhine 
En 1935, se organizó en Varsovia un torneo internacional por equipos. Alekhine jugaba como primer tablero por Francia, ya que se había nacionalizado francés. Sin embargo, durante el viaje llegó a la frontera polaca sin pasaporte. Cuando los funcionarios le pidieron la documentación, Alekhine replicó: "Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Ajedrez'. No necesito documentación." La cuestión tuvo que ser arreglada por las más altas autoridades.
Una vez, se presentó a dar una exhibición tan borracho que empezó a orinarse en el piso y la exhibición tuvo que interrumpirse.
Poco antes de una partida, en el curso del match de 1935 contra Euwe, le encontraron tendido en un campo, completamente borracho. Cuentan que en esos días, Alekhine le daba a la bebida como un poseso y...
En la partida número 22 de dicho match, en lo que parecía una insólita lucha antialcohólica, Alekhine llevó a la mesa de juego una buena botella de zumo de piña y un par de vasos. Euwe y él, en un mano a mano memorable, acabaron con el zumo rápidamente.
En alguna ocasión, Alekhine se rindió arrojando furioso su rey a través de la sala de juego.
Alekhine tenía una esposa mucho mayor que él y notoriamente robusta, de la que varios colegas bromeaban diciendo que debería tener por lo menos el doble de su edad y el triple de su circunferencia; otros llevaban la broma más lejos y decían que ella era "la viuda de Philidor". 



Mihail Botvinnik 
En un pequeño fragmento de su magnífico libro "Mis Geniales Predecesores, Volumen 2" (esta serie de libros del "Ogro de Bakú" es fascinante, por lo que desde aquí os recomiendo su lectura. R.G.), Kasparov hace esta sorprendente revelación sobre una entrevista que mantuvo con Botvinnik en 1973 a fin de solicitar su ingreso en la famosa escuela de ajedrecistas del excampeón mundial:

Mihail Moiseevich planteó sus preguntas favoritas, como "¿analizas tus propias partidas?", y "¿practicas algún deporte?". También recuerdo cómo me asusté cuando vi que, de repente, ¡hizo el pino sobre una silla! * Este concreto ejemplo demuestra de lo que una persona es capaz, incluso a los 62 años (aunque, en realidad, seguía pudiendo hacerlo a los 77).

(Garri Kasparov)

* Hacer el pino:Ejercicio gimnástico que consiste en poner el cuerpo verticalmente con los pies hacia arriba, apoyando las manos en el suelo. (En el caso de Botvinnik, más complicado todavía; ¡en una silla!) R.G.

Mihail Tahl 



Tal vez su anécdota más famosa es la partida en la que estuvo pensando durante una hora como sacar un hipopótamo de un pantano:

La famosa anécdota del hipopótamo de Tahl

De una entrevista que le hicieron:
Damski: Durante una partida, ¿Te vienen a la mente ideas que no tengan nada que ver con el ajedrez?
Tahl: ¡Continuamente! Nunca olvidaré, por citar un ejemplo, mi encuentro con el maestro Eugenio Vasiukov (Kiev, 1964), durante uno de los campeonatos de la URSS. La posición en el tablero era muy compleja, y yo pensaba sacrificar un caballo. No era una variante muy clara, puesto que existían muchas posibilidades. Comencé a calcular y me horrorizó la idea de que el sacrificio fuera falso. Las ideas se me amontonan en la cabeza: una respuesta del enemigo correcta en determinada situación la traspasaba a otra variante y allí, naturalmente, ese movimiento era inoportuno por completo. Lo concreto es que en mi cabeza se formó un montón caótico de movimientos, a veces incluso sin ninguna relación entre sí, y el "árbol del análisis", tan recomendado por los entrenadores, comenzó a crecer de manera monstruosa.
No sé por qué, pero en ese momento recordé la célebre poesía infantil de Chukovski:

¡Oh, qué dificil es el trabajo
De sacar a un hipopótamo del pantano!

No podría explicar en base a qué asociación este hipopótamo se metió en el tablero, pero la verdad es que, mientras los espectadores creían que estaba analizando la posición, yo pensaba en cómo demonios podría sacarse a un hipopótamo del pantano.
Recuerdo que en mi cabeza se amontonaban cabrestantes, palancas, helicópteros e incluso, una escalera de cuerda. Después de numerosos intentos no encontré ningún método aceptable de sacarle del pantano, y pensé con amargura: "¡Pues que se ahogue!". 



Bobby Fischer 
De un artículo publicado en "el Periódico" el 2 de septiembre de 1992, poco antes del inicio de su match-revancha con Spassky:
Escoltado por 200 guardaespaldas, sus exigencias están a punto de volver locos a los promotores, según las últimas informaciones recogidas por el diario estadounidense "USA Today". Los preparativos todavía no han finalizado porque Fischer ha rechazado seis mesas, con tablero incorporado, construidas expresamente para el acontecimiento. El ex-campeón mundial también ha encargado 14 camisas a medida iguales a las que utilizó en Reykiavik, pidió dar su visto bueno a cada uno de los platos del menú del lujoso hotel en que se aloja y exigió que todos los retretes fueran elevados tres centímetros, para su mayor comodidad
Soy un especialista. Juego al ajedrez. Eso es una cosa seria. Otra cosa no la sé, pero todo cuanto sé, lo domino a fondo. (...)
Lo que necesito es mucho descanso y una buena iluminación. En especial, no soporto ningún ruido, pues me distraen en mi trabajo profesional de calcular y combinar. (...)
Soy meramente un hombre, pero un hombre extraordinario. Mi mundo es el tablero blanco y negro del ajedrez. En mis jugadas hay que ver movimiento y al mismo tiempo arte; quien no consigue verlo me da lástima."

Durante el Campeonato del Mundo de Reykjavik (Islandia) en 1972 entre Fischer y Spassky, la delegación rusa achacó el mal juego de Spassky a algún tipo de efluvio o corriente que emanaba de la silla de Fischer, hasta el punto de presentar una reclamación al respecto. La silla fue efectivamente puesta en cuarentena y sometida a vigilancia policial durante 24 horas mientras fue analizada mediante rayos X y diversos tests químicos." 

16 de junio de 2010

El asesino, de las 64 casillas.

Uno de los asesinos en serie más terroríficos de toda la historia es Andrei Chikatilo, de quien ya hablaremos largo y tendido en otra ocasión. El gran país de los serial killers es EE.UU, pero cuando la antigua URSS, hoy Rusia, se pone, saca unos elementos que es para echarse a temblar.

Hay otro nombre: Alexander Pichuskin, que también es para poner los pelos como púas. Pichuskin está siendo juzgado en Moscú acusado de haber cometido, por lo menos, 49 crímenes (que se escriben pronto). Además, este individuo que ahora tiene 33 años, no ha negado ninguna muerte. Al contrario, se ha adjudicado 62 en total.
Pichuskin trabajaba como dependiente en un supermercado. Ahí atraía a sus víctimas, a quienes llevaba al bosque de Bitsevsky, a las afueras de Moscú. Les emborrachaba y les mataba a martillazos. Al parecer la mayoría eran ancianos. Así durante catorce años.
Una de las características más curiosas (y cinematográficas) de este asesino, llamado el maniaco de Bitsevsky, es que tenía un tablero de ajedrez en su apartamento y planeaba matar a 64 personas, tantas como casillas del tablero. Cuando fue detenido tenía tachadas 62 casillas, le faltaban dos para terminar su obra.
Durante la vista previa está haciendo algunas jugosas declaraciones, típicas, por otro lado, de estos asesinos: " Para mí, una vida sin homicidios es como una vida sin alimentos para ustedes. Me sentía como el padre de todas esas personas, ya que fui yo el que les abrió la puerta de otro mundo".
Fue detenido en junio de 2006, tras aparecer el cadáver de Marina Moskaleva, una compañera de trabajo en el parque Bitsevsky. la mujer le había dicho a su hijo con quién había quedado y le apuntó en una nota el número de teléfono de Alexander Pichuskin.
Al principio negó todo, pero cuando le mostraron las imágenes de una cámara de vigilancia que le mostraban acompañando a la víctima, tuvo que confirmarlo.
Desde el 13 de septiembre se está celebrando el juicio en Moscú. Un juicio abierto al público y con jurado. Si es declarado culpable, Pichuskin se enfrenta a una posible condena a prisión perpetua, ya que Rusia mantiene la moratoria para no aplicar la pena de muerte.